El Metro de Santiago es el eje estratégico del transporte público de la región metropolitana y como tal, ha sido actor protagónico de los continuos cambios en el ordenamiento territorial de su entorno. La operación diariamente mueve a más de 2 millones de pasajeros que dan forma y sentido a nuestra ciudad, en otras palabras, Santiago pasa por Metro. En ese contexto, resulta fundamental conocer el rol que desempeñan los trabajadores de operaciones de Metro, quienes de forma anónima dan soporte al mayor flujo de pasajeros del país.

Orígenes del sindicalismo en Metro

Jorge Luis Donoso es el nuevo presidente del Sindicato Unificado Metro. Trabaja en la empresa hace 39 años, trayectoria que le otorga una amplia mirada acerca del desarrollo del sindicalismo en el Metro. Conversamos con él para conocer acerca de los orígenes del movimiento sindical en la empresa y cuáles son los desafíos para los trabajadores de este importante sistema de transporte público.

¿Cómo eran las condiciones de trabajo al momento de tu ingreso a la empresa?

Ingresé a trabajar a Metro el año 1977, en ese tiempo dependíamos del Ministerio de Obras Públicas (MOP). Siendo empleado público, un conductor tenía grado 28 de 30, es decir, los trabajadores de operaciones pertenecíamos al estrato más bajo de los trabajadores públicos, lo que implicaba una serie de complejas situaciones sociales, bajos salarios, malas condiciones de trabajo, etc. En ese tiempo nuestra única protección era una chaqueta y jeans que nos pasaban para vestir, por eso, la actividad siempre estuvo en búsqueda de la estabilidad laboral y económica básica, además de hacerle frente a la dura persecución de la dictadura.

Tuvieron que reivindicar sus derechos en plena dictadura…

En la primera mitad de los años 80, un grupo de trabajadores nos organizamos clandestinamente para formar la Coordinadora de Trabajadores de Metro. Eran tiempos difíciles, pues en el servicio de vigilancia trabajaban activamente agentes de la CNI. Para las reuniones secretas que hacíamos, necesitábamos que los colegas nos brindaran seguridad y protección, vivíamos bajo amenaza constante, porque en ese tiempo, el sindicalismo que perseguía mejores condiciones laborales también buscaba solucionar los problemas de Chile.

Recuerdo que en una oportunidad el ministro del MOP reunió a todo el personal de la empresa y amenazó con despedir a todos los adherentes de la Coordinadora, además de despedir a sus 7 máximos dirigentes, pero esto no apagó la sed de organización de los trabajadores, sino todo lo contrario. En marzo de 1990, inmediatamente después del arribo de la democracia y la constitución de Metro como Empresa, se forma el Sindicato Único, con un 98% de afiliación del personal de Metro. Estuve 5 años como dirigente en esa organización que me dejó grandes experiencias y lecciones.

La historia reciente del movimiento sindical revela que con la democracia se fueron debilitando las fuerzas, ¿pasó eso en Metro también?

Con el correr del tiempo y el accionar de la empresa, comenzaron a generarse algunos grupos en el sindicato que no se sentían representados con la organización única, dando formación al sindicato de profesionales y al sindicato de conductores. Al ver esta separación, me retiré del trabajo sindical pues los dirigentes no logramos estar a la altura para defender la unidad, me fui replegando como delegado sindical siempre a la espera de la reunificación.
Con la entrada del siglo XXI, antiguos y nuevos dirigentes formamos la Coordinadora Sindical, instancia previa a la Federación de Sindicatos de Metro (FESIMETRO). Eso le dio un gran impulso al sindicalismo en Metro. Posteriormente me incorporé como dirigente del Sindicato de Profesionales durante dos periodos.
El año 2010 un grupo importante de supervisores nos pasamos al sindicato 3 con el afán de unirnos a los colegas de operaciones, fue una señal importante para la empresa, pues estábamos volviendo a unir a “jefes y subalternos de la operación” como una sola clase. Al poco andar, los ejecutivos ejercieron duras presiones para que los supervisores se retiren de esta organización. Sin embargo, toda la gente que ascendió a supervisión se fue quedando en el sindicato 3, forjando la unidad de los trabajadores.

Posteriormente vino el proceso de fusión entre el ex sindicato 3 y ex sindicato 4, esfuerzo que se remonta a muchos años atrás y que viene desde este esfuerzo por rearticular la unidad de los trabajadores en Metro y dejar de hacerle el juego a la empresa.

¿Cuáles son los desafíos en este nuevo periodo?

Hoy el escenario ha cambiado y plantea nuevos desafíos. Los trabajadores de operaciones y servicios tenemos buena parte de las necesidades básicas satisfechas, hay una serie de condiciones laborales y salariales que no se dan en otras empresas del país, pero es importante no perder de vista que estas garantías fueron conseguidas con 30 años de sindicalismo. Hasta la fecha tenemos 5 huelgas en la empresa y cada una tuvo altos costos para el movimiento, con despidos masivos y fuertes persecuciones ya que en Metro siempre hubo castigo a las demandas legales de los trabajadores y nosotros esperamos que esa situación cese definitivamente.

Hoy estamos enfocados en hechos graves que la empresa ha ido implementando paulatinamente y que dañan profundamente al trabajador y por tanto requieren urgente corrección. Me refiero a la multiplicidad de contratos que existen, cuestión que segmenta y divide a los trabajadores, entre ellos el contrato Flex que desde mi punto de vista es una aberración, pues te perjudica notoriamente cuando te enfermas o tomas vacaciones. Debido a la estructura remuneracional, ese contrato no debiera existir, hay otros métodos de controlar el ausentismo y la eficiencia laboral, pero ese contrato está hecho para estrujar al máximo al trabajador para después botarlo y eso no lo podemos permitir.

Por otro lado, está la salida digna de nuestros trabajadores. Hay una ley perniciosa, que señala que la indemnización por años de servicio corre solo hasta los 11 años de carrera, el resto del tiempo se lo regalamos a la empresa.

¿Cómo solucionarán estas problemáticas desde el Sindicato Unificado?

En términos generales, esos son los principales problemas detectados y por lo tanto, nuestra prioridad estratégica estará por un lado en la capacitación y formación sindical y por otro, en la promoción de la participación colectiva. El trabajador que no está informado y que no está preocupado de cambiar su realidad y su entorno, es un trabajador de segunda, porque no defiende sus derechos, no plantea sus necesidades y no trabaja por resolverlas. Los colegas deben preocuparse por el sindicato y por ellos mismos, los trabajadores unidos e informados son los que mejor luchan. Para allá vamos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *